No existe un plazo oficial para revisar las persianas, pero sí una regla útil: mira las persianas cuando cambies de estación y siempre que notes algo distinto. Las persianas rara vez fallan sin avisar, y los avisos son fáciles de reconocer si sabes dónde mirar.
Las señales que no conviene ignorar
- La persiana cuesta más de subir que antes.
- Hay un ruido nuevo: roce, chirrido o un golpe seco en el cajón.
- La cinta tiene hilos sueltos, se ha aplanado o sale con holgura del recogedor.
- Las lamas ya no encajan bien o entra luz por una rendija que antes no estaba.
- La persiana sube torcida o se queda inclinada.
Cualquiera de ellas es una razón para revisar, aunque la persiana todavía funcione.
Qué puedes hacer tú
- Limpiar las guías con un cepillo suave y un trapo húmedo para retirar polvo y suciedad.
- Mirar la cinta a lo largo de todo el recorrido: busca zonas deshilachadas.
- Probar el recorrido completo de arriba abajo, sin forzar, escuchando si hay algún roce.
- Comprobar los topes y que la persiana no golpee al llegar al final.
Y lo que conviene no hacer: engrasar cintas o lamas de PVC, golpear el cajón o tirar de la cinta con fuerza cuando se atasca.
Qué mira un persianista en una revisión
| Pieza | Qué se comprueba |
|---|---|
| Cinta y recogedor | Desgaste, tensión y recorrido |
| Guías y lamas | Suciedad, holgura y lamas dañadas |
| Eje y soportes | Giro libre, centrado y holguras |
| Motor y mando (eléctricas) | Finales de carrera, mando, receptor y pulsador |
Un calendario sencillo
No hace falta complicarse. Una rutina fácil de mantener es:
| Cuándo | Qué hacer |
|---|---|
| Al empezar la primavera | Limpiar guías y comprobar cintas tras el invierno |
| Antes del verano | Revisar las que más sol reciben y las lamas expuestas |
| Al empezar el otoño | Probar todas de arriba abajo antes de que llegue el frío |
| Siempre que notes algo raro | Revisar esa persiana sin esperar a la siguiente fecha |
Cuándo no basta con revisar
Hay señales que ya no se arreglan con un ajuste: una lama partida, una cinta rota, un eje torcido o un motor que no responde. En esos casos, cuanto antes se cambie la pieza dañada, menos probable es que arrastre a las demás. Una cinta deshilachada que se rompe con la persiana a medio camino puede acabar en una lama doblada.
Casos en los que conviene revisar antes
- Segundas residencias, que pasan meses cerradas y acumulan suciedad.
- Viviendas con muchas persianas, donde un fallo pasa desapercibido hasta que se necesita.
- Persianas muy expuestas al sol, cuyos materiales se resecan antes.
Si prefieres que lo haga alguien con herramientas y piezas, en mantenimiento de persianas te contamos cómo trabajamos en Zaragoza.

